El tiempo es algo que nos regala el destino pero en ocasiones el destino no es del todo bueno con el tiempo y con nosotros.
Solemos decir que "el tiempo dirá", "el tiempo será nuestro consejero", "ya se verá con el tiempo"... Pero en realidad lo único que vemos es como pasa el tiempo y las cosas siguen avanzando y no es nuestro consejero, sino que vamos escuchando ese tic-tac del reloj que nos va agobiando y nos va ahogando pues se te mete en lo más hondo de tu ser y es muy difícil echarlo fuera.
Jugamos a ser mejores que el tiempo, a burlarnos de él y hacerle creer que somos mejores y que aunque tengamos toda la vida por delante siempre habrá tiempo para rectificar. Sin embargo, él nos gana, pues en ocasiones es tarde para rectificar, es en ese momento cuando el tiempo se burla de nosotros, y el tic-tac se convierte en las simples palabras de "te lo dije" o de "y ahora qué?"
Pero el tiempo no es nuestro consejero sino del destino... y en ocasiones bailamos en un destino bromista en donde solemos caer en las trampas y burlas de él y cuando nos damos cuenta ya estamos heridos...
Nadie dijo que estar en esta vida donde el destino y el tiempo te juega esas malas pasadas fuera fácil pero todos te lo pintan bonito y como cuento de hadas y princesas, donde tienes a tu ángel de la guarda que te cuida y te arropa y donde eres esa princesa que esperas que te venga el príncipe... pero tampoco nos contaron que el príncipe en muchas ocasiones no es azul.
Estas últimas semanas he estado dando vuelta a eso de "Dios te pne en medio de tu camino lo que necesitas, son pruebas que tienen su recompensa"... y muchas veces pienso "¿de verdad?" Aún a día de hoy no entiendo como es eso de que te pone algo en el camino o alguien y poco a poco se lo lleva a su terreno... No hay un por qué, solo se debe confiar en Él y el destino y tiempo... pero ¿y sino lo haces?. Una vez escuche decir a un sacerdote: "Dios es bueno, pero ante todo es justo. Aunque pensemos que es injusto pues no escucha nuestras plegarias, Él lo hace, pero da lo que necesitamos y lo que merecemos. Es justo aunque parezca lo contrario". Cuando oí eso fue cuando empecé a reflexionar que era todo esto, que me había pasado, que me ponía en el camino. ¿Realmente es justo? Quizás sí... la justicia divina de Dios nos queda grande a muchos de nosotros. Sin embargo, en ocasiones la justicia no es la más justa de todas y aquí es así...
Quizás toca mirar hacia dentro y ver que la resignación en el Amor llevará a muchas más alegrías. Quizás la felicidad no se hizo para mí. Quizás me equivoque al elegir a mi principe azul. Quizás se equivoca él a no elegir la princesa. Quizás... quizás... quizás...
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