LLega diciembre con ello la finalización de un año más. Toca hacer balance del año vivido y de lo que hemos conseguido y de lo que nos faltó por cumpplir de esos propósitos de nuevo año.
Decía Manuel Alcántara:“Hay propósitos que no se cumplen jamás y se renuevan de año en año, de día en día. A veces duele el hecho de su no realización, es cierto, pero tienen la ventaja de que acompañan mucho. Por el contrario, otros proyectos logran cumplirse y hacerse realidad y entonces se mueren de repente y dejan de ser proyectos. El hueco que dejan lo ocupan inmediatamente otras aspiraciones, otros deseos, otros propósitos; que el caso es ingeniárselas para vivir con esperanza.”
El ser humano necesita de una motivación para seguir el curso de su vida, a eso lo llamamos metas y obejtivos, que no son más que los propósitos, el vivir con la esperanza puesta en encontrar nuestro propio bienestar individual en esto. Renovamos nuestros propósitos cada año: encontrar un trabajo, tener salud, conseguir a alguien que me quiera y esté a mi lado... Pero cuando no conseguimos esto nos sentimos vacíos y frustrados. Es ahí cuando se comienza a cuestionar: ¿vale la pena renovarlos? ¿tendremos que buscar otros?
Sin embargo, no nos damos cuenta de que nos pasamos todos los años intentando cumplir todo lo que nos proponemos y que la vida se nos va pasando rápido. No nos damos cuenta de esos pequeños momentos en donde no valoramos lo que estamos viviendo y son los momentos donde se están cumpliendo los propósitos. Nos enfadamos cuando no vienen de la manera que queremos, nos enfadamos con Dios pues muchos son los que dices "si eres bueno, ¿por que esto a mí?". Sin embargo, no nos damos cuenta de que Dios no siempre nos da lo que queremos, pues es justo, nos da lo que razonablemente nos pertenece y que nosotros debemos ver y saber que es ahí donde se cumple nuestro propósito.
Todo llega para quien sabe esperar, pues como decía, también Manuel Alcantara: “El ser humano es un eterno aspirante a eso que llamamos felicidad y que acaso consista en no esperar nada, aunque falte todo.”
Quizás debamos plantearnos si nuestras aspiraciones o propósitos son las que queremos de verdad o las que siempre hemos renovado por tradición...
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