Algunos de los más grandes logros surgen de pequeños esfuerzos repetidos una y otra vez. Permanentemente enfocados en la misma dirección, esos esfuerzos adquieren un poder imparable.
Las rocas más duras y resistentes serán finalmente desgastadas por débiles y diminutas gotas de agua. Así también esfuerzos pequeños y positivos, finalmente producirán resultados valiosos e importantes.
En los momentos aparentemente más insignificantes, tus pensamientos y tus actos realmente importan. Importan muchísimo más de lo que parecería. Porque es en esos momentos, pequeños, comunes y corrientes que se van construyendo extraordinarios logros. Esos momentos insignificantes que compartes con familia, amigos, compañeros o quizás tú solo, esos momentos que son tan insignificante que no nos damos cuenta de que en ese momento conseguimos esa paz y esa tranquilidad.
Una vida diferente se alcanza a través del vivir cotidiano. Se van construyendo los momentos de felicidad, de dicha. Son momentos que nos ayudan a caminar, a sentir, a vivir…
Aunque quizás te muevas apenas unos centímetros cada vez, esos pequeños pasos, uno tras otro, te llevarán finalmente a miles de kilómetros de distancia. Reconoce el valor y la verdadera oportunidad que hay en cada instante, porque son ellos los que se combinan entre sí para construir una vida grande y maravillosa, en donde la felicidad no es una parada sino el camino.
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