martes, 27 de diciembre de 2011

Quizás...

Dicen que, en ocasiones, el silencio es la mejor respuesta. Y a día de hoy, pienso que es verdad.


Somos personas racionales que nos dejamos llevar por la pasión y los sentimientos y en ocasiones, decimos las cosas y cuando lo hacemos, nos arrepentimos. 


Sin embargo, hay veces que, aún arrepentidos de hacerlo, sabes que era lo mejor que podía haber hecho, y si el resultado es el que esperas mejor pero y, ¿si el resultado no es el que esperas? 

Todos los actos que hacemos, tienen su repercusión, a veces no es la que esperamos y otras veces si. Pero todas las reacciones pasan por algo. Hoy en día, puedo decir que me arrepiento de mucho, hecho y no hecho. Claro, que me arrepiento de hacerlo pero sé que ha sido lo que mejor podía hacer... Sin embargo, me ayuda a ver que no estoy sola, que hay gente ahí que se estamparía conmigo si fuera necesario, que está para secar las lágrimas cuando lo necesito, que a pesar de todo está. 



Quizás no es lo que espero, pero es mejor que no esperar nada y no tener... tener ese tipo de amistad para toda la vida es mejor que no tener nada... y quizás todo pueda llegar a algo que nos depara el futuro y pueda ser mejor.


Quizás... solo quizás...



jueves, 22 de diciembre de 2011

Tiovivo de la vida

¿Alguna vez han sentido que la vida gira y gira, y no tiene un fin?

La vida es como un tío vivo, diferentes historias atrapadas en un mismo sitio que van dando vueltas y que al fin y al cabo se van interconectando unas a otras, por unos motivos u otros o por ideales. 


Sin embargo, no deja de ser un baile, donde esos caballitos del Tiovivo somos nosotros, las personas que vamos pasando por esta vida. 


En su momento, J.L. Garci, lo reflejaba en su película "Tiovivo C.1950". De una manera o de otra, deja ver esas historias de esas personas de esa época que fueron viviendo esos momentos previos a la Navidad de una manera festiva y pícara en donde los problemas e ilusiones estaban pero ellos sabían bailar en el tiovivo... 


Sin embargo, puede ser de los años 50, pero ves la película y te ves reflejada en alguna de esas historias... en la del botones del banco que miente para no defraudar a su familia, en la profesora solitaria de mecanografía, en la taquillera del metro enamorada de esa persona entregada a un servicio, en esa pobre anciana solitaria y agradable,..


¿Quién no se ha visto reflejada en alguna de esas historias? Yo sí... y cada vez que veo en mi memoria esa historia, esa imagen final de esa historia se me quedan los ojos como a ella. 


Solo queda seguir bailando en el tiovivo de la vida y lo mejor que se pueda... pues como recitaba el final de la película con la frase de Manuel Alcántara: "Corrían malos tiempos, pero vistos a distancia quizás fueran los más nuestros"... pues hoy por hoy, nos asemejamos a esas historias y son muy nuestras...

domingo, 18 de diciembre de 2011

Miedo

"El miedo es como la familia, que todo el mundo tiene una. Pero aunque se parezcan, los miedos son tan personales y tan diferentes como puedan serlo todas las familias del mundo.

Hay miedos tan simples como desnudarse ante un extraño, miedos con los que uno aprende a ir conviviendo.Hay miedos hechos de inseguridades: Miedo a quedarse atrás, miedo a no ser lo que soñamos, a no dar la talla, miedo a que nadie entienda lo que queremos ser...
 

Hay miedos que nos va dejando la conciencia: El miedo a ser culpables de lo que les pasa a los demás y también el miedo a lo que no queremos sentir... a lo que no queremos mirar...a lo desconocido, como el miedo a la muerte a que alguien a quien queremos desaparezca.
 

Y hoy he escuchado a un señor encantador que decía que la felicidad es la ausencia de miedo y entonces me he dado cuenta de que últimamente yo ya no tengo miedo!!"

                                            En "Los Hombres de Paco" 

¿Miedo? Todo el mundo tiene miedo a algo, a perder algo o a sentir algo... Sin embargo, no somos capacdes de darnos cuenta y nos engañamos a nosotros mismos, diciendo que no tenemos miedo. Es verdad que la felicidad es la ausencia de miedo y que podemos conseguirlo pero solo se consigue arriesgando y viviendo con lo que sentimos y tenemos, pues será entonces cuando podremos decir que no tenemos miedo y será cuando alcanzaremos la felicidad. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

Vale la pena

Vale la pena cada espina, cada rosa, cada lágrima que riega lo que
florecerá en sonrisa, porque la vida es maravillosa por ella misma;
no importan las penas no importa el desamor, porque pasa... todo pasa
y el sol vuelve a brillar.

Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se
hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un
pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos tomar todo nuestro amor, nuestro coraje,
nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena entusiasmarnos de
nuevo, y solo puedo contestar una cosa: ¡Hagamos que nuestra vida
valga la pena!.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son
sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al
levantarlas seré más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a
través de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y
objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada
puede llenar ese espacio vacío.

Vale la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido
algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado,
porque ellas forjaron
lo que soy el día de hoy.

Vale la pena voltear hacia atrás, porque así sé que he dejado huellas
en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de
volver a empezar.

Todo esto son sólo palabras, letras entrelazadas con el único fin de
dar una idea. Lo demás, depende de cada uno de nosotros. Dejemos que
nuestras acciones hablen por nosotros.

¡Hagamos que nuestra vida valga la pena!.

¡Seamos Felices!

¿Verdad que vale la pena?

martes, 13 de diciembre de 2011

Todo sucede

"Y cuando menos te lo esperas; cuando crees que todo va en el sentido equivocado. Que tu vida, programada en cada mínimo detalle está naufragando...de repente, sucede..."

Solamente quien sabe esperar y quien se instala en ese estado de esperanza es quien experimenta esto. 

En ocasiones las cosas no suceden como nosotros deseamos o queremos, pero siempre sucede algo, para bien o para mal, en donde siempre aprendes algo. Muchas de las veces sucede lo que quieres pero solo hay que saber esperar pues no sucede cuando quieres sino con el tiempo. 

Solamente hay que saber esperar y ser pacientes pues solo así podemos conseguir lo que queremos. 

La felicidad no consiste en tener lo que quieres, sino en querer lo que tienes.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Propósitos...

LLega diciembre con ello la finalización de un año más. Toca hacer balance del año vivido y de lo que hemos conseguido y de lo que nos faltó por cumpplir de esos propósitos de nuevo año. 

Decía Manuel Alcántara:“Hay propósitos que no se cumplen jamás y se renuevan de año en año, de día en día. A veces duele el hecho de su no realización, es cierto, pero tienen la ventaja de que acompañan mucho. Por el contrario, otros proyectos logran cumplirse y hacerse realidad y entonces se mueren de repente y dejan de ser proyectos. El hueco que dejan lo ocupan inmediatamente otras aspiraciones, otros deseos, otros propósitos; que el caso es ingeniárselas para vivir con esperanza.”  


El ser humano necesita de una motivación para seguir el curso de su vida, a eso lo llamamos metas y obejtivos, que no son más que los propósitos, el vivir con la esperanza puesta en encontrar nuestro propio bienestar individual en esto. Renovamos nuestros propósitos cada año: encontrar un trabajo, tener salud, conseguir a alguien que me quiera y esté a mi lado... Pero cuando no conseguimos esto nos sentimos vacíos y frustrados. Es ahí cuando se comienza a cuestionar: ¿vale la pena renovarlos? ¿tendremos que buscar otros? 


Sin embargo, no nos damos cuenta de que nos pasamos todos los años intentando cumplir todo lo que nos proponemos y que la vida se nos va pasando rápido. No nos damos cuenta de esos pequeños momentos en donde no valoramos lo que estamos viviendo y son los momentos donde se están cumpliendo los propósitos. Nos enfadamos cuando no vienen de la manera que queremos, nos enfadamos con Dios pues muchos son los que dices "si eres bueno, ¿por que esto a mí?". Sin embargo, no nos damos cuenta de que Dios no siempre nos da lo que queremos, pues es justo, nos da lo que razonablemente nos pertenece y que nosotros debemos ver y saber que es ahí donde se cumple nuestro propósito. 


Todo llega para quien sabe esperar, pues como decía, también Manuel Alcantara: “El ser humano es un eterno aspirante a eso que llamamos felicidad y que acaso consista en no esperar nada, aunque falte todo.”  


Quizás debamos plantearnos si nuestras aspiraciones o propósitos son las que queremos de verdad o las que siempre hemos renovado por tradición...

viernes, 2 de diciembre de 2011

Instantes de felicidad


Algunos de los más grandes logros surgen de pequeños esfuerzos repetidos una y otra vez. Permanentemente enfocados en la misma dirección, esos esfuerzos adquieren un poder imparable.

Las rocas más duras y resistentes serán finalmente desgastadas por débiles y diminutas gotas de agua. Así también esfuerzos pequeños y positivos, finalmente producirán resultados valiosos e importantes.

En los momentos aparentemente más insignificantes, tus pensamientos y tus actos realmente importan. Importan muchísimo más de lo que parecería. Porque es en esos momentos, pequeños, comunes y corrientes que se van construyendo extraordinarios logros. Esos momentos insignificantes que compartes con familia, amigos, compañeros o quizás tú solo, esos momentos que son tan insignificante que no nos damos cuenta de que en ese momento conseguimos esa paz y esa tranquilidad.

 Una vida diferente se alcanza a través del vivir cotidiano. Se van construyendo los momentos de felicidad, de dicha. Son momentos que nos ayudan a caminar, a sentir, a vivir…

Aunque quizás te muevas apenas unos centímetros cada vez, esos pequeños pasos, uno tras otro, te llevarán finalmente a miles de kilómetros de distancia. Reconoce el valor y la verdadera oportunidad que hay en cada instante, porque son ellos los que se combinan entre sí para construir una vida grande y maravillosa, en donde la felicidad no es una parada sino el camino.