Muchas de las veces nos quedamos esperando a ver pasar el tren de las cosas, de la amistad, del amor,... En contadas ocasiones somos capaces de subirnos a ese tren por miedo a perdernos en el destino a donde va el tren...
Hoy es fácil decir las cosas desde la barrera pero es difícil ser quien está delante de la barrera. Nos nublamos con pensamientos y nos pasamos parte del tiempo pensando cuando quizás la respuesta es más fácil de lo que pensamos y cuando, lo más probable, es que la acción que tengamos que hacer es la que tenemos delante y la que nos dice todo el mundo pero no lo hacemos por miedo, pues es ahí donde el miedo paraliza.
Tenemos miedo a jugar y subirnos en ese tren por miedo a perder todo, a defraudar, a equivocarnos... Sin embargo, no nos damos cuenta de que, quizás lo mejor es jugar y subirse al tren pues eso es luchar por que lo se ama, eso es lo que nos mueve a seguir adelante. Eso es lo que nos da la motivación para seguir el día a día...
Pues, quien no arriesga no gana, quizás es lo mejor, arriesgar y ver si se gana pues se si gana será un logro y quizás tu felicidad pero si se pierde, se perderá con la alegría de haberlo intentado.
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