En esta semana donde la noticia es la retirada de Benedicto XVI,
donde nos asomamos a nuestros televisores por ver como se cierra una
etapa de la historia de la iglesia con la marcha del nuestro actual Papa
Emérito, donde esperamos esa reunión de los Cardenales...
Es
en esta semana cuando más reflexionamos, quizás por el hecho que supone
esto y que está unido a ya las reflexiones que nos invita la
Cuaresma... Sin embargo, es de agradecer a Benedicto XVI toda su
andadura como Papa, tanto en sus aciertos como en sus equivocaciones,
porque en los aciertos nos ha hecho avanzar pero en sus equivocaciones
nos ha hecho reflexionar y madurar.
Su última
audiencia fue, sin duda, la que más nos llegó al corazón, quizás a mí.
Sus palabras calaban y eran palabras que se hacían propias, que iba
entiendo poco a poco, ya no era Benedicto XVI, era un simple hombre con
edad avanzada que se despedía con el corazón y con toda la humildad de
una persona de Dios, de una persona con el firme convencimiento de que
aún así Dios nunca lo abandonará, siempre estará ahí...
De todo su discurso me quedo con: "En estos últimos meses, he sentido que mis
fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia en la oración
que me iluminase con su luz para que me hiciera tomar la decisión más
justa no para mi bien..." Me quedo con esa frase porque en estos últimos meses me he sentido igual.
Al
igual que el Santo Padre, yo también he pedido con fuerza e
insistencias en mi oracion que me iluminase en mis decisiones. Solo
espero que todo esto que paso y que voy aguantando tenga su recompensa y
se vea su objetivo cumplido, sino mi esfuerzo habrá sido en vano...
Quizás
hasta ahora no lo había visto así, a medida que han ido pasando las dos
últimas semanas en donde se van desarrollando acontecimientos
alucinantes y después de escuchar esa última audiencia del Santo Padre,
es cuando me doy cuenta de que dar la vida por tus amigos es lo bonito y
es el amor más verdadero que puede haber. Ojalá valga la pena y se
cumpla el objetivo por el que he aguantado.
Grazie Benedicto XVI, porque hasta en los últimos momentos has sabido iluminar y abrir los ojos.
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