viernes, 1 de marzo de 2013

Grazie!

En esta semana donde la noticia es la retirada de Benedicto XVI, donde nos asomamos a nuestros televisores por ver como se cierra una etapa de la historia de la iglesia con la marcha del nuestro actual Papa Emérito, donde esperamos esa reunión de los Cardenales...

Es en esta semana cuando más reflexionamos, quizás por el hecho que supone esto y que está unido a ya las reflexiones que nos invita la Cuaresma... Sin embargo, es de agradecer a Benedicto XVI toda su andadura como Papa, tanto en sus aciertos como en sus equivocaciones, porque en los aciertos nos ha hecho avanzar pero en sus equivocaciones nos ha hecho reflexionar y madurar. 

Su última audiencia fue, sin duda, la que más nos llegó al corazón, quizás a mí. Sus palabras calaban y eran palabras que se hacían propias, que iba entiendo poco a poco, ya no era Benedicto XVI, era un simple hombre con edad avanzada que se despedía con el corazón y con toda la humildad de una persona de Dios, de una persona con el firme convencimiento de que aún así Dios nunca lo abandonará, siempre estará ahí...

De todo su discurso me quedo con:  "En estos últimos meses, he sentido que mis fuerzas han disminuido, y he pedido a Dios con insistencia en la oración que me iluminase con su luz para que me hiciera tomar la decisión más justa no para mi bien..." Me quedo con esa frase porque en estos últimos meses me he sentido igual. 

Al igual que el Santo Padre, yo también he pedido con fuerza e insistencias en mi oracion que me iluminase en mis decisiones. Solo espero que todo esto que paso y que voy aguantando tenga su recompensa y se vea su objetivo cumplido, sino mi esfuerzo habrá sido en vano... 

Quizás hasta ahora no lo había visto así, a medida que han ido pasando las dos últimas semanas en donde se van desarrollando acontecimientos alucinantes y después de escuchar esa última audiencia del Santo Padre, es cuando me doy cuenta de que dar la vida por tus amigos es lo bonito y es el amor más verdadero que puede haber. Ojalá valga la pena y se cumpla el objetivo por el que he aguantado. 

Grazie Benedicto XVI, porque hasta en los últimos momentos has sabido iluminar y abrir los ojos.