Hay días en los que amanecemos con todas las penas y nostalgias del mundo, extrañando tiempos pasados, tiempos que quedaron en "instantes".
La vida está llena de esos pequeños momentos. Los guardamos y atesoramos en una mágica caja que contiene todas nuestras emociones y sentimientos vividos. En los días tristes las sacamos y revivimos con el corazón. En unas ocasiones nos producen melancolías, en otras, sin embargo pueden darnos fuerza para el día que afrontamos.
A lo lejos escuchas una melodía que te trae tanto gratos como tristes recuerdos de un ayer que ya se fue, y es que guardamos el recuerdo en esa caja donde nos cabe todos lo que somos y lo que fuimos alguna vez, nadie tiene acceso a esa caja, tan sólo tú. Son tus emociones, es tu sentir, sólo te pertenece a ti.
Muchas preguntas que ya no tienen respuestas, porque son cosas que pertenecen al ayer, a esa caja mágica que guarda nuestras lágrimas que nadie puede ver ni sentir porque son tuyas, te pertenecen, las viviste, y ahí quedarán.
Aún duelen muchas decisiones que tomaste, puede que con el tiempo descubrieses que eran mejores o peores, pero en su tiempo te parecieron certeras. Ahora diriges tu propia vida y te haces cargo de ella, eso hace de ti una gran persona. Ahora aceptas tus errores del pasado y enmiendas los que están a tu alcance.
Respira, todos las personas tenemos esos días, extrañar siempre duele, pero hay que seguir adelante.
Recuerda que cada día de tu vida es una día en el que suceden cosas que serán guardadas al igual que lo has hecho con todos los años anteriores. Puede que más tarde te encuentres añorando lo que ahora estás viviendo, porque así somos los seres humanos, somos como una caja llena de sentimientos que vamos recolectando con cada día que vivimos.
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