miércoles, 26 de junio de 2013

Amar al que no te ama

"Todo lo que ustedes desearían de los demás, hagánlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas"

(Mt 7, 12)

Como Jesús, muchos otros han dicho la misma frase con diferentes palabras. Muchos filósofos y pensadores han ido repitiendo la misma premisa. Platón lo decía con estas palabras: "Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí"; Confucio lo decía con la que todos conocemos la frase: No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”... y así tantos otros pasando por Gandhi hasta llegar al Beato Juan Pablo II, donde nos decía que "el respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad".

Pensadores, filósofos, teólogos, psicólogos, etc... muchos han sido los que se han hecho eco de estas frases y han ido proclamando esta frase hasta los confines de la tierra y hasta el infinito de tal manera que la han hecho el valor principal de su vida. 

Sin embargo, después de estudiarlos a todos y de admirarlos somos nosotros quienes decimos ser los que respetamos a los demás y somos nosotros mismos los que profanamos esta frase. Como cristianos nos creemos que hacemos el bien y somos justos cuando hablamos de los demás pero no nos damos cuenta de lo que hacemos es manchar la imagen de la persona que ha estado a nuestro lado y que estará. Queremos ser buenos cristianos pero pecamos por orgullo. 

¿Amamos al prójimo por amor a nuestro hermano o por el simple hecho de ganar la entrada al Reino de Dios? No podemos a amar al prójimo cuando día tras día seguimos humillandolos, seguimos despreciandolo, seguimos juzgandolo... No podemos amar al prójimo cuando nos cruzamos con el por la calle y viramos la cara... No podemos amar al prójimo cuando no valoramos los actos de respeto y honestidad de ellos hacia nosotroso. No podemos amar al prójimo cuando nos damos la prioridad a nosotros mismos. No podemos amar al prójimo sino hemos amado antes nuestras debilidades... 

Muchos son los que se llenan la boca con sus actos de buena fe, con sus obras beneficas, etc... sin embargo, son ellos mismos los que a la mínima juzgan a los demás. 

Sin embargo, nos creemos que el Amor inunda nuestras vidas, nuestros actos... pero ¿acaso has renunciado a tu felicidad para ver la felicidad del prójimo? ¿acaso has ayudado al prójimo aún cuando tu te dañabas? ¿acaso has llorado amargamente por ver como se desvanece tu sueño por ver cumplir el de tu prójimo? ¿acaso has abandonado el egoismo que alberga tu corazón para dar paso a ese amor? 

La grandeza de la persona no está en sus actos, sino en el amor profesado a los demás. No hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros porque así no se ama al prójimo. Por mucho que te humillen, te desprecien, te juzguen... levantate y camina sin hacer lo mismo a los demás porque la grandeza del cristiano está en saber amar a nuestros amigos y enemigos, en saber amar a quien nos daña, en saber amar a quien nos juzga... Porque perdonar es amar. Porque amar nos ayuda a madurar. Porque amar al que no te ama es lo que nos hará comprender que somos amados también. 


miércoles, 12 de junio de 2013

Echar de menos

"El verdadero amigo está en tu caída antes de que tu toques el suelo: siempre

(Pedro Pantoja Santiago)

Dicen que la peor soledad es la que se siente cuando se está rodeado de gente, pero quizás es porque echas de menos. Sin embargo, el echar de menos no es más sino advertir o notar la falta de alguien. Es así. Pero para muchos es un sentimiento que se va haciendo presente en nuestro día a día y que camina contigo por el simple hecho de recordar a las personas que han pasado por tu caminar y que ya no están. 

Sin embargo, a veces es bueno recordar a esas personas para saber que, aunque la distancia física y los compromisos no hagan que esa persona este, quizás es la persona que más cerca esté y que va caminando contigo, solo es saber mirar a tu lado para ver que esa persona está para que no caigas, pero si caes, sabes que estará ahí para ayudarte a levantar. 

Es inevitable sentirse solo en ciertos momentos de la vida, pero cuando miras a tu lado te das cuenta de que siempre hay alguien que no te falla y que a pesar de su silencio y de sus pasos silenciosos está ahí. 

Hay momentos, en que parar para ver quien está a tu lado es inevitable, y hay momentos en que se hace notoria esa falta y aprendes a vivir echando de menos. Sin embargo, se, que a pesar de los silencios, de la distancia... caminas a mi lado. 


martes, 4 de junio de 2013

Para ganar, hay que saber perder

"Perder una batalla, o perder todo lo que pensamos poseer, nos entristece. Pero cuando pasa ese momento, descubrimos la fuerza desconocida que existe en cada uno de nosotros, la fuerza que nos sorprende y hace que nos respetemos más a nosotros mismos

(Manuscrito encontradro en Accra. Paulo Coelho) 

Y cuando más derrotados estamos, cuando más cansados estamos, más exhautos es cuando empezamos a conocer la fuerza que emana en cada uno de nosotros que nos hace ver la derrota como una gran lección. 

Perder la batalla no significa perder la guerra, significa que la batalla es la cicatriz que hará que recuerdes que has vivido la experiencia, que te recuerde que has aprendido. 

Cuando empiezas a conocer esa fuerza que está en tu interior es cuando empieza el aprendizaje de uno mismo, cuando empiezas a respetarte a ti mismo. 

Muchas veces hace falta perder para poder ganar. 

En este momento, yo he perdido mi batalla pero voy ganando mi fuerza interior que hace que poco a poco resurja y que con el paso del tiempo, no sea yo quien lamente lo que perdi sino que agradeceré lo que he ganado y que lo que perdí volverá. Solo así se sabrá cuando ganas la batalla. Sin embargo, para ganar, hay que saber perder.