martes, 5 de febrero de 2013

Amor maduro

"Hermanos:

Ambicionad los carismas mejores. Y aun os voy a mostrar un camino mejor. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume no se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de predicar?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque inmaduro es nuestro saber e inmaduro nuestro predicar; pero cuando venga la madurez, lo inmaduro se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo de adivinar; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora inmaduro, entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor."

(Capítulo 13 de la Primera Carta de Pablo a los Corintios)

Acostumbrados a escuchar las más curisilerías del Amor y no nos paramos a descubrir lo que realmente es el Amor.  

El apóstol San Pablo nos lo decía con su carta a los Corintios. Pero, ¿quién es el que descubre el amor verdadero? No se puede llegar al Amor verdadero sin antes haber descubierto que quien ama se despoja de todo sus bienes y su ser, pues el amor es un acto de fe, no un intercambio. Seríamos completamente ilusos si pensaramos que el amor tiene q ser igual para todos, y seríamos completamente egoísta pensar que aunque yo tenga amor y de todo de mí, los demás también me lo tienen que dar porque nos hemos acostumbrados a pensar que lo que damos es igual a lo que recibimos. Pero las personas que aman esperando ser correspondidas con lo mismo pierden el tiempo.

Para eso hace falta tener esa fe y esa esperanza que nos hará alcanzar lo importante, el Amor. Porque el Amor todo lo puede, el Amor cura, el Amor transforma.