lunes, 16 de diciembre de 2013

Buen decálogo para empezar el año

1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida en un momento.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en las maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar a nadie sino a mi mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en este también. 

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos. 

5. Sólo por hoy dedicare diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. 

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie. 

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado, quizá no lo cumpliré detalladamente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión. 

9. Sólo por hoy creeré firmemente - aunque las circunstancias demuestren lo contrario - que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo. 

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedos de gozar lo que es bello y de creer en la bondad. 

(Beato Juan XXIII

martes, 3 de diciembre de 2013

Siete cambios

1. Haz las pases con tu pasado. Así no fastidiará tu presente.

2. Lo que otros piensan de ti, no es tu problema. 

3. El tiempo lo cura todo. Dale tiempo.

4. No te compares con los demás, no los juzques. No sabes de que va su historia. 

5. No pienses demasiado, está bien no saber algunas respuestas. Ya llegarás.

6. Nadie está al cargo de tu felicidad, excepto tú. 

7. Sonríe. No tienes todas los problemas del mundo. 

lunes, 26 de agosto de 2013

Gracias Agosot

"Tenemos dos fuerzas que nos ayudan a vivir: el olvido y la esperanza

(Vicente Blasco Ibáñez)

Finalizando Agosto, solo me queda dar gracias por este mes, que aún temiendole un poco por las experiencias que iba a vivir, lo recibía con entusiasmo e ilusión. 

Como nos dice la frase... el olvido y la esperanza, son las dos fuerzas que nos ayudan a vivir y seguir adelante. Y así es. En la primera quincena de agosto pude comprobar como el olvidar ciertas preocupaciones, ciertos problemas, etc... hace que te entregues a las experiencias. Gracias a la FRATER, pude comprobar lo que es la felicidad, lo que es la gratitud, la entrega, la superación... Quince días únicos, agotadores, pero felices y que al acabar y llegar a casa, sientes como te arrebatan algo. 

Sin embargo, la experiencia fue para darme cuenta de muchas más cosas. De lo fuerte que puedo llegar a ser, y de que el olvido siempre llega y que da paso a la esperanza de un nuevo amanecer, y que nuestras dificultades no son nada en medio de tantas otras. 

Aún dando las gracias por ese viaje a Fuerteventura y donde mi vida iba cambiando, llega la siguiente semana, donde durante 5 días, la esperanza se apoderó de mí. En esto, debo dar las gracias a nuestro "coadjuntor", D. Jorge, que poniendo todo su empeño, aún sabiendo que se iría de párroco a Tamaraceite, trabajó una convivencia para jóvenes y adultos. Una convivencia única donde, no solo la parroquia de Arucas fue sino también los jóvenes de Santa Brígida. 

En ella, no solo te hacía ver tu vida sino diferentes estilos de vida como la vida consagrada y en clausura de las Hermanas Carmelitas Descalzas. Cuanta felicidad se podía respirar dentro de ese locutorio, cuanta felicidad irradiaban esas hermanas!! 

Momentos de oración, de reflexión, de ocio, de risa, de compartir, etc... Momentos que solo esa convivencia deja. Momentos que nosotros nos llevamos en el corazón y que espero y deseo que Jorge tambien...y que se lleve la misma esperanza que nosotros nos llevamos con él.

Gracias Agosto!
La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que poseemos. - See more at: http://www.tusuperacionpersonal.com/frases-sobre-la-vida.html#sthash.p3UYDAcG.dpuf
La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que poseemos. (Rabindranath Tagore) - See more at: http://www.tusuperacionpersonal.com/frases-sobre-la-vida.html#sthash.k79pO1Mt.dpuf
La vida merece ser vivida con todo entusiasmo y alegría. Es el don más precioso que poseemos. (Rabindranath Tagore) - See more at: http://www.tusuperacionpersonal.com/frases-sobre-la-vida.html#sthash.k79pO1Mt.dpuf

miércoles, 26 de junio de 2013

Amar al que no te ama

"Todo lo que ustedes desearían de los demás, hagánlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas"

(Mt 7, 12)

Como Jesús, muchos otros han dicho la misma frase con diferentes palabras. Muchos filósofos y pensadores han ido repitiendo la misma premisa. Platón lo decía con estas palabras: "Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí"; Confucio lo decía con la que todos conocemos la frase: No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”... y así tantos otros pasando por Gandhi hasta llegar al Beato Juan Pablo II, donde nos decía que "el respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad".

Pensadores, filósofos, teólogos, psicólogos, etc... muchos han sido los que se han hecho eco de estas frases y han ido proclamando esta frase hasta los confines de la tierra y hasta el infinito de tal manera que la han hecho el valor principal de su vida. 

Sin embargo, después de estudiarlos a todos y de admirarlos somos nosotros quienes decimos ser los que respetamos a los demás y somos nosotros mismos los que profanamos esta frase. Como cristianos nos creemos que hacemos el bien y somos justos cuando hablamos de los demás pero no nos damos cuenta de lo que hacemos es manchar la imagen de la persona que ha estado a nuestro lado y que estará. Queremos ser buenos cristianos pero pecamos por orgullo. 

¿Amamos al prójimo por amor a nuestro hermano o por el simple hecho de ganar la entrada al Reino de Dios? No podemos a amar al prójimo cuando día tras día seguimos humillandolos, seguimos despreciandolo, seguimos juzgandolo... No podemos amar al prójimo cuando nos cruzamos con el por la calle y viramos la cara... No podemos amar al prójimo cuando no valoramos los actos de respeto y honestidad de ellos hacia nosotroso. No podemos amar al prójimo cuando nos damos la prioridad a nosotros mismos. No podemos amar al prójimo sino hemos amado antes nuestras debilidades... 

Muchos son los que se llenan la boca con sus actos de buena fe, con sus obras beneficas, etc... sin embargo, son ellos mismos los que a la mínima juzgan a los demás. 

Sin embargo, nos creemos que el Amor inunda nuestras vidas, nuestros actos... pero ¿acaso has renunciado a tu felicidad para ver la felicidad del prójimo? ¿acaso has ayudado al prójimo aún cuando tu te dañabas? ¿acaso has llorado amargamente por ver como se desvanece tu sueño por ver cumplir el de tu prójimo? ¿acaso has abandonado el egoismo que alberga tu corazón para dar paso a ese amor? 

La grandeza de la persona no está en sus actos, sino en el amor profesado a los demás. No hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros porque así no se ama al prójimo. Por mucho que te humillen, te desprecien, te juzguen... levantate y camina sin hacer lo mismo a los demás porque la grandeza del cristiano está en saber amar a nuestros amigos y enemigos, en saber amar a quien nos daña, en saber amar a quien nos juzga... Porque perdonar es amar. Porque amar nos ayuda a madurar. Porque amar al que no te ama es lo que nos hará comprender que somos amados también. 


miércoles, 12 de junio de 2013

Echar de menos

"El verdadero amigo está en tu caída antes de que tu toques el suelo: siempre

(Pedro Pantoja Santiago)

Dicen que la peor soledad es la que se siente cuando se está rodeado de gente, pero quizás es porque echas de menos. Sin embargo, el echar de menos no es más sino advertir o notar la falta de alguien. Es así. Pero para muchos es un sentimiento que se va haciendo presente en nuestro día a día y que camina contigo por el simple hecho de recordar a las personas que han pasado por tu caminar y que ya no están. 

Sin embargo, a veces es bueno recordar a esas personas para saber que, aunque la distancia física y los compromisos no hagan que esa persona este, quizás es la persona que más cerca esté y que va caminando contigo, solo es saber mirar a tu lado para ver que esa persona está para que no caigas, pero si caes, sabes que estará ahí para ayudarte a levantar. 

Es inevitable sentirse solo en ciertos momentos de la vida, pero cuando miras a tu lado te das cuenta de que siempre hay alguien que no te falla y que a pesar de su silencio y de sus pasos silenciosos está ahí. 

Hay momentos, en que parar para ver quien está a tu lado es inevitable, y hay momentos en que se hace notoria esa falta y aprendes a vivir echando de menos. Sin embargo, se, que a pesar de los silencios, de la distancia... caminas a mi lado. 


martes, 4 de junio de 2013

Para ganar, hay que saber perder

"Perder una batalla, o perder todo lo que pensamos poseer, nos entristece. Pero cuando pasa ese momento, descubrimos la fuerza desconocida que existe en cada uno de nosotros, la fuerza que nos sorprende y hace que nos respetemos más a nosotros mismos

(Manuscrito encontradro en Accra. Paulo Coelho) 

Y cuando más derrotados estamos, cuando más cansados estamos, más exhautos es cuando empezamos a conocer la fuerza que emana en cada uno de nosotros que nos hace ver la derrota como una gran lección. 

Perder la batalla no significa perder la guerra, significa que la batalla es la cicatriz que hará que recuerdes que has vivido la experiencia, que te recuerde que has aprendido. 

Cuando empiezas a conocer esa fuerza que está en tu interior es cuando empieza el aprendizaje de uno mismo, cuando empiezas a respetarte a ti mismo. 

Muchas veces hace falta perder para poder ganar. 

En este momento, yo he perdido mi batalla pero voy ganando mi fuerza interior que hace que poco a poco resurja y que con el paso del tiempo, no sea yo quien lamente lo que perdi sino que agradeceré lo que he ganado y que lo que perdí volverá. Solo así se sabrá cuando ganas la batalla. Sin embargo, para ganar, hay que saber perder.